Testigos de la gloria de Cristo
16 Porque cuando os dimos a conocer el poder y la venida de nuestro Señor Jesucristo, no seguimos fábulas ingeniosamente inventadas, sino que fuimos testigos oculares de su majestad.
17 Pues cuando El recibió honor y gloria de Dios Padre, la majestuosa Gloria le hizo esta declaración[a]: Este es mi Hijo amado en quien me he complacido;
18 y nosotros mismos escuchamos esta declaración[b], hecha desde el cielo cuando estábamos con El en el monte santo.
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