domingo, 14 de octubre de 2012

En el tema de hoy veremos algunas personas que se escondieron detrás de un disfraz con el propósito de engañar, para disimular y para ocultar la verdad. También veremos las consecuencias que tuvieron que pagar por su maldad y engaño:
Un rey disfrazado... desesperado por un mensaje divino...
(1 Samuel 28:3-25)



»Cuando Saúl vió el gran ejército de los filisteos (LBD), tuvo miedo y se sintió dominado por el terror (DHH), y consultó a Jehová acerca de lo que debía hacer. Pero Jehová no le contestó ni por sueños, ni por Urim (El Urim y Tunim eran instrumentos santos que se usaban para echar suerte y determinar la voluntad de Dios), ni por los profetas (LBD). Por eso ordenó a sus oficiales: "Busquen alguna mujer que invoque a los muertos, para que yo vaya a hacerle una consulta. Y sus oficiales le respondieron: "En Endor hay una mujer que invoca a los muertos. Saúl se disfrazó, vistiéndose con otra ropa... y fue de noche a visitar a aquella mujer (DHH)...« (1 Samuel 28:5-8).

La Palabra del Señor nos dice que el Espíritu de Jehová se había apartado de Saúl (1 Samuel 18:12; 28:15-16). Saúl estaba desorientado y muy confundido. Ya no podía reinar con entendimiento y sabiduría. Buscaba ansiosamente un mensaje divino, pero ya Dios no le contestaba. En su desesperada locura buscó a una mujer médium, o sea, una mujer con espíritu de adivinación, que consultaba a los muertos. Saúl mismo había expulsado del país a esta clase de gente (verso 3), pero ahora estaba dispuesto a consultar a una de ellas. Sin embargo, el rey no quería ser reconocido--y esto lo llevó a disfrazarse. Saúl era muy conciente de que Dios ya no le hablaba por causa de su pecado y desobediencia. Pensó que ocultando su verdadera identidad recibiría un mensaje especial para su vida... ¡y así fue! Aquel mensaje, sin embargo, no era lo que él buscaba: aquel mensaje era la misma sentencia de su muerte (versos 16-19). ¡Qué caro le costó su disfraz! ¡No lo pudo usar más!

La esposa de un rey escondida detrás de un disfraz...
(1 Reyes 14:1-20)

»Por aquel tiempo cayó enfermo el hijo de Jeroboam, que se llamaba Abías. Jeroboam dijo a su esposa: "Levántate y disfrázate para que no te reconozcan y anda a Silo. Allí está el profeta Ajías, el que me anunció que yo reinaría sobre este pueblo... El te dirá lo que va a suceder al niño. Así lo hizo la mujer. Fue a Silo, y entró en la casa de Ajías, el cual era tan viejo que ya no podía ver. Pero Yavé le había dicho: "La esposa de Jeroboam viene a ti, haciéndose pasar por otra, para consultar acerca de su hijo enfermo... Cuando pasaba la puerta, Ajías oyó sus pasos y le dijo: "Entra, esposa de Jeroboam, ¿por qué quieres pasar por otra? Tengo un duro mensaje para ti: "...Castigaré a tu familia y le quitaré todos los varones. Los barreré igual que basuras hasta que desaparezcan del todo...« (1 Reyes 14:1-10, VCP).

Jeroboam había sido escogido por Dios mismo para presidir a las diez tribus del norte cuando el reino de Salomón se dividió. Jeroboam se dejó vencer los celos y por el orgullo. Se olvidó que Dios lo había escogido. Hizo todo lo malo ante los ojos de Dios, cometiendo idolatría. En aquel entonces su hijo cayó muy enfermo. El no sabía lo que le iba a suceder a su hijo, y anhelaba oir algún mensaje de Dios sobre el asunto. Quería consultar a Dios, pero tenía miedo. Mandó a su esposa a que se disfrazara y que consultara a Dios por medio de un viejo profeta llamado Ahías. Aunque ella iba disfrazada, ya Dios le había revelado a su siervo su identidad (verso 5). Después de aquella dura revelación, la mujer se dirigió a su casa, y al entrar por el umbral de su casa, el niño que estaba enfermo murió.
El rey que pensó que un disfraz salvaría su vida...
(1 Reyes 22:30-38)

»El rey de Israel dijo a Josafat: "Me disfrazaré antes de empezar el combate, pero tú llevarás tus propias vestiduras. Y el rey de Israel fue al combate disfrazado. Ahora bien, el rey de Aram había ordenado a los jefes de los carros: "No ataquen a ninguno... sólo al rey de Israel. Por eso, en cuanto los jefes de los carros vieron a Josafat, pensaron que él era el rey de Israel, y lo rodearon para atacarlo, pero Josafat lanzó su grito de guerra y, al ver que no era el rey de Israel, se apartaron de él. En esos momentos, uno de los arameos disparó una flecha sin saber a quién apuntaba e hirió al rey de Israel...« (versos 30-34, VCP).

Acab, rey de Israel, era conciente de su maldad. De igual manera que Saúl, buscaba mensajes de Dios, pero los quería a su manera... y por eso no los hallaba. Cuando consultó con el profeta de Dios sobre si debía ir a la guerra o no (verso 8), se enojó en gran manera contra él por no haberle profetizado conforme a los deseos egoístas de su corazón; y mandó a encarcelar al profeta de Dios (verso 27). Acab sabía que Dios había hablado por medio de aquel profeta, pero decidió ir a la guerra de todas maneras. El pensó que podía disfrazarse y salirse con las suyas. Así lo hizo. Invitó a Josafat, rey de Judá, a que lo acompañara en el combate. La maldad de Acab era tan grande que no le importó la vida del rey de Juda, pues, él mismo había sugerido que Josafat usara sus ropas reales para el combate mientras que él iría disfrazado. Los jefes del ejército enemigo habían recibido órdenes especiales para combatir directamente contra el rey de Israel. ¡Y Josafat era el único que iba vestido de rey! Sin embargo, lo que a Acab se le olvidó es que a Dios nadie lo puede engañar. La antigua versión de la Biblia Reina Valera dice que un hombre disparó su arco a la ventura (de su sencillez, según el Hebreo), e hirió de muerte al Rey Achâb (verso 34). El disfraz de Acab no lo pudo esconder de la ira de Dios.
Parte 2 (
aquí )
¿Qué hay detrás de ese disfráz? (Parte 2)" src="http://www.joseviera.com/Arrows/01_04_t.gif" width=100 height=32
 

 

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