A veces me visita la tristeza,
no se de donde viene ni se hacia donde va.
Siento en mi corazón una densa neblina,
una pequeña espina que socava mi ser.
Extraña tristeza la que me embarga,
extraña tristeza la que siento.
Entonces me recuesto a los pies del maestro...
y busco su mirada , espero su sonrisa
una palabra amada.
Consuélame mi amado, necesito tu abrazo.
Una intensa inquietud hoy gobierna mi ser.
¡Son tantos los misterios, tan vasta la
existencia, que siento mis falencias ante tu
gran poder!
¡Me siento tan pequeña en el vasto universo!
Mis pasos limitados quieren inexplicablemente
un espacio abarcar.
Mis cortos pensamientos anhelan encontrar
apenas un destello de todo lo real.
Tan solo la conciencia de mi simple humanidad
disipa mi tristeza.
Y me postro ante tu altar.
Reconozco tu imperio y tu soberanía
y que mi parte en la vida,
es tan solo: Postrarme y adorar.
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