viernes, 9 de septiembre de 2011

PREJUICIO
Una opinión preconcebida y generalmente distorsionada, formulada sin considerar los datos con honestidad.
El prejuicio ciega la razón y se cierra ante argumentos convincentes. El prejuicio lleva a juicios temerarios y a la calumnia. Con frecuencia justifica y fomenta el rechazo o el odio. Es contrario a la caridad, a la verdad y a la justicia.
Por el pecado, el hombre busca sentirse superior a su prójimo y con facilidad cae en prejuicios. Los grupos minoritarios han sido con frecuencia víctimas del prejuicio de los grupos dominantes. Todo cristiano debe luchar contra el prejuicio reconociendo que también nosotros somos vulnerables a caer en el pecado de prejuicio. Imitemos a Jesucristo, que se entregó por la salvación de todos, aun cuando éramos sus enemigos.
No se debe confundir el prejuicio (que es opinión preconcebida) con el juicio objetivo sobre lo que constituye virtud o  vicio. Por ejemplo, reconocer que el alcoholismo daña a la familia, o que la práctica de la homosexualidad es contraria al orden natural, es necesario para poder asistir a los que sufren estos males.  
Alfonso Aguilo.

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